martes, 10 de julio de 2012

LOS PRIMITIVOS CÓSMICOS

«Hyperspeed to Nowhere», Lale Westvind

El tópico dice que el art comic es una interminable sucesión de escenas intimistas, estampas anodinas de la vida de urbanitas aburridos que reflexionan sobre la infancia, el colegio, las niñas a las que nunca se declararon, la masturbación y el tedio existencial en términos generales. Los minicómics y fanzines que me compro yo, sin embargo, no suelen tratar de esas cosas. Por el contrario, lo que sí he apreciado durante el último año es la consolidación de toda una serie de cómics dedicados a retratar epopeyas mitológicas, cosmogonías y guerras de dioses a gran escala.

Me refiero a tebeos que pueden encajar con el extraordinario The Goddess of War, de Lauren Weinstein, o por irnos a títulos más cercanos, la antología-catálogo A Graphic Cosmogony, de Nobrow. Es más, diría que es un título de Nobrow el que mejor representa este tipo de historieta: Forming, de Jesse Moynihan. A su lado, la serie Powr Mastrs, de CF, o incluso el Prison Pit de Johnny Ryan. Tampoco serían ajenos a esta sensibilidad títulos aparentemente más ortodoxos, como American Barbarian, la reinvención de Kamandi que hace Tom Scioli, o incluso la nueva etapa de Prophet (Image) comandada por Brandon Graham.

¿De qué estoy hablando? De tebeos protagonizados por dioses, astronautas, magos y viajeros cósmicos, donde se recrea el mundo y las galaxias, y donde la narración se convierte a menudo en una sucesión de metamorfosis físicas de los personajes, en busca de una aparente iluminación carnal y espiritual. Todo esto, tratado con un estilo profundamente personal y heterodoxo, sobre todo en los casos en los que nos situamos dentro del escenario de los minicomics y fanzines.


«Even the Giants», Jesse Jacobs

En los limites de este concepto podríamos encontrarnos con cosas como Even The Giants (Adhouse, 2010), de Jesse Jacobs. No es exactamente un tebeo cosmogónico, pero está emparentado. El autor parece más interesado en explorar las posibilidades del diseño aplicado a la historieta, pero el tenue hilo narrativo -gigantes que vagan por las desolaciones árticas, tropezando ocasionalmente con solitarios esquimales- transmite algo de esa grandiosidad sobrenatural que poseen muchos de estos tebeos. También se encuentra ese aliento en Everything Dies, la serie espiritual de Box Brown, pero de momento la dejaremos al margen porque Brown merece un post por sí solo, que espero poder dedicarle en un futuro breve.


«Asbestos Wick» y «Death Deals», Eamon Espey

En cierta manera, hay algo metafísico en las historietas de Eamon Espey que las relaciona con esta tendencia. Al contrario que las obras más representativas del primitivismo cósmico, que tienden a ser desbordantemente orgánicas, Espey opta por el contrario por una rigurosa claridad geométrica. Sus dibujos son tan limpios que parecen más bien el alfabeto de una civilización perdida, los cómics que hubieran hecho los mayas si hubieran trabajado con los xilógrafos alemanes medievales. Interpretarlos exige sumergirse en una tarea de (falso) descubrimiento cultural, como interpretar un calendario precolombino de la fertilidad y la muerte que alguien se ha encontrado estampado en una camiseta.

«Asbestos Wick», Eamon Espey

Más tradicional es Titus and the Cyber Sun, de Lale Westvind, una larga historia en blanco y negro, sin palabras, que parece haber embotellado algo de los espíritus de la naturaleza de Hayao Miyazaki dentro de la sudorosa carnalidad del Richard Corben underground.


«Titus and the Cyber Sun» y «Hyperspeed to Nowhere», Lale Westvind

Titus and the Cyber Sun es un burn ejemplo de este tipo de historieta que más arriba he llamado primitivismo cósmico. El personaje titular vagabundea en soledad hasta encontrar a una tribu de mujeres que recibe la visita de un falso dios-sol mecánico, tras cuyo contacto algunas de ellas alcanzan una dimensión suprahumana, semidivina. La historia tiene ecos antediluvianos, y está dibujada con una desprejuiciada rotundidad.


«Titus and the Cyber Sun», Lale Westvind

En ese sentido, Hyperspeed to Nowhere, el siguiente tebeo de Westvind (que también ha comandado recientemente la antología Chromazoid) sorprende porque, aunque mantiene la intensidad de Titus, en esta ocasión sí se muestra deliberadamente refinado. Pone el énfasis en el color, pero al mismo tiempo, aunque no renuncia a la urgencia post-punk de Gary Panter, también parece intoxicado de la estética de la ciencia-ficción europea de los 80. No habría desencajado en las páginas de un Cairo o un Metal Hurlant de su momento. Tiene, pues, un punto retro y resabiado que no encaja del todo con la plana naturalidad del primitivismo cósmico.


«Hyperspeed to Nowhere», Lale Westvind

Mis tres títulos favoritos de primitivismo cósmico hasta el momento son tres tebeos que no hacen concesiones estéticas ni narrativas. En los tres -como en el propio Forming o en Powr Mastrs- se percibe la influencia del Jack Kirby de los años setenta, el del Cuarto Mundo, los New Gods y obras posteriores como Los Eternos o 2001: Una odisea del espacio, convertido ahora en icono del delirio personal. En ninguno de los tres se invoca de forma tan directa a Kirby como en Bowman, de Pat Aulisio.


«Bowman» y «Bowman 2016», Pat Aulisio

Bowman (de la que se han publicado dos entregas hasta el momento) se inicia con este punto de partida: «Bowman capítulo 1: Después de que el astronauta David Bowman apagara el sistema informático rebelde Hal 9000, continuó su misión de establecer contacto con el monolito negro. Aquí es donde empieza nuestra historia». La primera entrega de Bowman está dedicada a las andanzas del protagonista de la película 2001: una odisea del espacio, en sus encuentros con extraterrestres que ponen en duda su hombría («¡Tranqui, colega! ¡Conozco a muchos astronautas gays! ¡Los llamamos gaystronautas!») y en sus inmersiones en la memoria profunda para recordar episodios de su pasado.


«Bowman», Pat Aulisio

Bowman 2016 amplía el escenario de las aventuras del astronauta, en cuyo horizonte se mezclan ahora residuos de la cultura pop (Bart Simpson, Garfield), como si se hubiera perdido en un universo concebido por Gary Panter. Tanto uno como otro episodio están dibujados con la tensa obsesión por cubrir cualquier espacio en blanco de un verdadero artista marginal, y la lectura resulta tan agotadora como, presumiblemente, debe de haberlo sido la producción de las páginas.


«Bowman 2016», Pat Aulisio

A mitad de camino entre Pat Aulisio y CF, si es que hubiera un camino que comunicase estos autores-islotes, podríamos encontrar a Carlos Gonzalez, autor de la serie  fotocopiada (ya concluida) Slime Freak, distribuida por Picturebox.


«Slime Freak Special #2», Carlos Gonzalez

La sensación que tiene uno leyendo las páginas de Gonzalez es la de encontrarse ante un autor verdaderamente alucinado, un visionario que dibuja completamente al margen de cualquier estímulo que no sea interior, casi como si estuviéramos ante un Darger entregado a fantasías kirbyanas perturbadas. Menos extenuante que Aulisio, más naive que CF, más temible que Ryan, Gonzalez nos transmite la certeza de una intimidad que a lo mejor es la nuestra, vaya usted a saber. Obras así no se encuentran en los circuitos comerciales.

«Slime Freak Special #2», Carlos Gonzalez

En este momento, quizás la serie de primitivismo cósmico más prometedora sea Vortex (Gold County Paper Mill), de William Cardini, de la cual han aparecido dos números hasta el momento.


«Vortex 1» y «Vortex 2», William Cardini

Cardini -que se considera simple transmisor de imágenes recibidas, no creador de las mismas- tiene un estilo muy particular, donde mezcla las tramas geométricas con los grises y las masas de negros, evitando los contornos, de manera que a veces da la sensación de que la tinta hubiera caído sobre la página y se hubiera ordenado por sí misma de forma mágica. Los dos primeros episodios de su psicodélica saga galáctica cumplen con los preceptos de sencillez del género. En el primero, un Miizzzard llega a un planeta desconocido, donde se enfrenta con una criatura en una batalla de transformación, división y fusión, un poco al estilo del Prison Pit de Ryan, pero tal vez con un elemento más místico.


«Vortex 1», William Cardini

En el segundo número ya descubrimos algunos de los elementos básicos de lo que probablemente se desarrollará en el futuro. El Vortex ha atraído al Miizzzard para pedir su ayuda. El Vortex es un colectivo de armas vivientes creadas por el imperio de Tolx que quiere liberarse de su esclavitud, y cuenta con el Miizzzard para ayudarles.


«Vortex 2», William Cardini

Ahora mismo,  yo estoy enganchadísimo a estos primitivos cósmicos. Gracias a su capacidad para manosear lo sublime sin escrúpulos, y a la absoluta falta de afectación con la que afrontan el infinito, encuentro en estas obras una inmensa belleza, una rara imperfección maravillosa, absolutamente viva, poblada de monstruos hermosos, metamorfosis sensuales y destrucciones abyectas que no consigo encontrar en ninguna otra fuente de fantasía contemporánea.

17 comentarios:

Gually dijo...

Leyendo entradas como esta me siento de lo más provinciano (yo que me creía lo más entre mis coleguillas tebeísticos), y me doy cuenta de lo ENORME que es el mundo del cómic, y lo muuuucho que me queda por aprender. Gracias por descubrirnos tantas cosas.

Pepo Pérez dijo...

¿y esta "moda" de lo cósmico? de verdad que estoy intrigado. Soy muy fan del Forming de Moynihan y de CF, pero he flipado viendo en estos fanzines que la "temática cósmica" parece tan extendida. ¿El año de la profecía Maya? ¿Kirby reinterpretado a la vez por cienes y cienes de voces marginales? ¿por qué esto, por qué ahora? ¿por qué mola tanto? Me encanta la etiqueta que les has puesto a estos "minicomiqueros", por cierto.

Gabriel dijo...

Coincido con Pepo, la etiqueta me ha parecido acertadísima.
Debo confesar también que ya conocía a estos autores, así como esa vertiente cósmica que parece agruparlos. La cantidad de autores que participan en mayor o menor medida de ella es considerable y listarla en un sólo post habría sido de locos (Tom Toye http://ttoye.blogspot.com.es/ habría encajado bien en ella, por ejemplo) Aplaudo la criba que has llevado a cabo aquí, Santiago.

En cuanto a esa etiqueta de "minicomiqueros", a mí me chirría un poco, pero me resulta válida porque de algún modo esconde algo más profundo que asocio a un contracorriente.

No hace mucho enlacé a un post de Closed Caption Comics en twitter http://closedcaptioncomics.blogspot.com.es/2012/06/official-2012-cake-report.html
Se trata de un mini reportaje fotográfico del CAKE de este año donde se podía leer "cool barbeque party, we burned copies of Habibi and every other "thick" comic in sight.... we were hungry"

Más allá de la broma, creo que puede apreciarse una declaración de intenciones que hermana y aúna a un número de jóvenes y talentosos cartoonists (el número no para de crecer) que darán que hablar y mucho en un futuro no muy lejano.

Creo que ese es el verdadero grupo, el verdadero movimiento. Veremos...

Pepo Pérez dijo...

Bueno, es otra generación. Normal que creen su PROPIO movimiento. Y que parte de ello consista en rechazar lo de la antigua generación. Los Planetas, cuando empezaron a principio de los noventa, odiaban el tipo de producción de grupos españoles de los ochenta y luchaban contra los productores para que la voz no sonara alta, el sonido no fuera limpio, las guitarras fueran ruidosas y no nítidas, etc. Ya me entiendes.

Gabriel dijo...

Bueno, sólo trataba de exponer muy brevemente en que consistía. Y en cualquier caso, no es más que una conjetura (de la que sólo yo respondo).
Lo mismo, en un par de años, los tienes a todos revolcándose en el lodazal de la Novela Gráfica como cochinos complacidos.

Santiago García dijo...

Que bueno el Tom Toye éste, Gabriel, no lo conocía pero ahora lo buscaré, gracias.

A mí lo de minicómics no me mola, ni siquiera "fanzine", pero son términos operativos que sirven para reconocer de lo que hablamos, porque son los que se utilizan para describirlos. Para mí no tiene más valor. De hecho, muchos de estos cómics no tienen nada de "mini", los ha de tamaño bastante considerable.

En cuanto a que éste sea "el verdadero grupo, el verdadero movimiento", yo la verdad es que creo que hay muchos grupos y movimientos y todos o muchos de ellos son verdaderos. Si sólo hubiera uno, me aburriría mucho, la verdad. Afortunadamente, el mundo es amplio y diverso.

Gabriel dijo...

Me refería a que algunos de estos movimientos (como el de los primitivos cósmicos como tú los has nombrado) parecen formar parte de uno mayor. Pero como ya he dicho, se trata más bien de un presentimiento –o una lectura errónea empujada por un anhelo privado, a saber.

Santiago García dijo...

Ah, pero ese tema es muy interesante, tanto como para tener que discutirlo con una cerveza de por medio. Let's hope, someday...

Gabriel dijo...

It's a deal!

Intramuros dijo...

Parece que este modo de operar cuasi-marginal es una realidad transmedia. También en música algunos artistas realmente punteros están editando en cinta de casette, sin formatos alternativos (ni siquiera descarga) , a veces incluso con carátulas hechas a mano. En cine tenemos casos como el de "Diamond Flash", producida con muy poco dinero y proyectada y distribuida en plan "bajo el brazo" sin estreno comercial.

Esto tiene algo de sentimiento de repulsa hacia el stabishment pero también su punto elitista. Por ejemplo, yo ya conocía a algunos de los artistas que salen en el post pero me es imposible leerlos. No es trivial localizar puntos de venta (digitales o físicos) de sus "fanzines", y en cualquier caso, se agotan en un suspiro. O estas muy al loro, o tienes la suerte de vivir cerca de un lugar donde vendan de eso, o te jodes.

Santiago García dijo...

Ahí has dado en el clavo, intramuros, y por eso le decía a Gabi que éste era un tema interesante y para tratarlo con calma y con una cerveza por medio, porque tiene muchos matices y es muy fácil caer en los malentendidos. Lo cierto es que por un lado celebro esa resistencia personal a los mercados, esa individualidad sin compromisos que me parece necesiaria en este mundo tan vendido a lo comercial. Pero por otro lado es fácil generar clanes autocomplacientes que, al final, se contenten con definirse a la contra del sistema, y eso mientras les dure la gasolina. Y esto de entrada, a partir de aquí vienen los matices complicados. Es un tema para ver con calma.

Contacto dijo...

Hola Santiago,

Copio, corrijo y pego el mail que te envié:

"Acerca del primitivismo cósmico, hay algo que quizá hay que tomar en cuenta, y es la vinculación de la gráfica, y el cómic, con otros expresiones populares, como la música. Desde hace unos cuantos años hubo una tendencia muy generalizada por regresar a la psicodelia, el krautrock, el progresivo, el drone, la fusión con tintes más folk y el mathrock con tendencia hacia lo psicotropico... ejemplo claro es Animal Collective, aunque hay muchos otros, ZA! en Barcelona... Brian Chippendale es el bateira de lighting bolt, y sus zines eran promocionados por picture box, no hay que olvidar... creo que hay que revisar cual es el contexto e influencias no comiqueras de todos estos autores.

Quizá el ejemplo más claro de ese primitivismo en ilustración fue Matt Furie, otro de picture box... han habido muchos ejemplos de este primitivismo, cosmico o terrestre, dandose en otros escenarios geográficos... a mi, en particular, me flipa el trabajo de Igort Hofbauer o Dunja Jankovic, ambos croatas... o del finlandes Tommi Musturi, que su estilo es más bien brut... incluso HAZ, Manuel Donada o 3501, desde Madrid, viene trabajando ese tema hace un tiempo, aunque claro, no es cómic... si es el caso de Victor Dunkel, de Barcelona, que desde su colectivo Petit Comité del Terror, viene trabajando sobre una reflexión, cuasi metafísica, acerca del ocultismo...

Los portugueses de Chili Com Carne tienen una antología titulada "FUTURO PRIMITIVO", una vision post apocaliptica... el trabajo de los portugueses tiene mucho de brut, expresionismo y minimalismo...

Hay muchos datos sueltos por ahí aunque probablemente la razón de todo esto sea el 2012, los marcianos, los mayas, y todas esas paranoias...

Octavio B. (señor punch) dijo...

sobre un material que me es totalmente desconocido, la verdad (pero menudas pintas todos ellos) extraigo una reflexión primera. Frente a una generación que ya está en el cénit, la de, por +- parafrasearte, "toda una vida" y que, quién sabe, pueden haber llegado a su propia e insuperable cima creativa personal, estos ejemplos de lo cósmico se me antojan(lo repito, es una impresión de lo que entiendo por tu post) una corriente de "todo lo que quiero", una generación que, más o menos "empezando", sueltan en sus obras todo un determinado bagaje cultural, estético y personal, unido a eso que llaman zeigest. En estos tiempos, unas obras de forma (otra vez, por los ejemplos del post) tan convulsas no me parecen nada casuales.
en todo caso, aunque esté dando palos de ciego y no haya dado una (me acabo de llevar el ojo de una ancianita que pasaba al lado, ay), el post y la ¿generación? son interesantes y demuestra que el mundo creativo del cómic no se terminó en, por ej, 2004, sino que tiene mucho futuro. Y el futuro suele ser un presente felizmente inesperado :)

Octavio B. (señor punch) dijo...

por cierto, "Contacto" habla de chili com carne, y promete: http://cargocollective.com/afonsoferreira/Futuro-Primitivo

Kurt dijo...

Y aquí es cuando recomiendo el libro "Los presocráticos (del mito al logos)", de Miguel Morey.
Ed. Montesinos, ¡sólo 95 páginas!. Nunca leí un libro que estimulara tanto la imaginación:

http://naamahahpeb.blog.com/2012/04/11/los-presocraticos-del-mito-al-logos-downloads/

http://es.scribd.com/doc/26434537/Miguel-Morey-Del-mito-al-logos

Little Nemo's Kat dijo...

En esta línea temática (la de las mutaciones planetarias y cosmogonías diversas) y estilística, se debería mencionar a un autor algo anterior, pero muy afín a todos ellos (un precedente inmediato, en realidad): Mat Brinkman, uno de los Fort Thunders coleguitas de Chippendale.

Sus "Teratoid Heights" y "Multiforce" son excelentes; y anticiparon muchas de estas cosas que han llegado después. Me cuelo:
http://littlenemoskat.blogspot.com.es/2008/12/teratoid-heights-de-mat-brinkman-el.html

Santiago Garcia dijo...

Mil gracias por el aporte, Rubén. Muy oportuno.