lunes, 16 de noviembre de 2009

VOLUMEN


(Las dos portadas de Alex Ross en Volumen 1 nº 1)

Supongo que era de esperar, pero a mí me ha sorprendido la noticia de que The Comics Journal abandona su formato tradicional de revista para pasarse a internet y reconvertirse en una especie de libro de lujo de periodicidad semestral (o algo así). Uno se acostumbra a que haya ciertas cosas ahí durante toda su vida, y piensa que van a seguir siempre, sin más, porque sí, por inercia. Pero la existencia mensual del Comics Journal siempre ha sido un milagro que se ha prolongado demasiado. Y ya sabemos que los nuevos tiempos digitales amenazan al papel, a nuestro querido papel.

Lo del Journal me ha hecho recordar algo en lo que caí hace unas semanas, cuando estuve en el programa de radio de Christian Osuna. Hace ya diez años que Christian, Luis Bustos y yo, junto con un equipo de colaboradores, fundamos la revista mensual de información sobre cómic Volumen. En realidad, el título de la revista era Guía mensual del cómic, pero decidimos que utilizaríamos como cabecera la palabra Volumen, ya que decidimos articularla por volúmenes anuales. Al terminar cada año, se emprendería un volumen nuevo con su propia numeración.

(Portada de Pepo Pérez para Volumen 1 nº 9)

Christian editaba Volumen -producción, publicidad, distribución, mil jaleos-, Luis se ocupaba de darle un aspecto magnífico con el diseño y la maquetación, y yo dirigía la revista, que en el editorial del número 1 declaraba su "vocación abierta, plural y accesible, donde tengan cabida todos los tebeos que se publican: lo mismo superhéroes que alternativos en blanco y negro, lo mismo álbumes franceses que tomos de manga, lo mismo autores españoles que extranjeros". Y cuando decíamos todo, no queríamos decir casi todo, sino todo-todito-todo. En "El Centinela", el cuadernillo central de reseñas, dábamos cuenta de cada título que se publicaba en nuestro país, salvo error u omisión. La de reseñas de Spawn, Xena, Wildcore y muchos títulos infumables de Image que tan en auge estaban por entonces que se tragó mi álter ego Trajano Bermúdez...
(Magneto, la tira de Gallardo, en Volumen 1 nº 1)

El gran capital de Volumen era su equipo de colaboradores. Si digo que eran fantásticos, sonará a tópico, así que mencionaré algunos nombres (sólo algunos, por no alargarme) para que cualquiera que haya seguido el mundo del cómic en la última década compruebe por sí mismo que, en efecto, eran fantásticos y además siguen siéndolo: J. Edén, Eduardo García Sánchez, Antoni Guiral, José María Méndez, David Muñoz, Óscar Palmer, Eduardo de Salazar, José Antonio Serrano, Enrique Bonet, Francisco Naranjo, Yexus, Álvaro Pons, Pepo Pérez, Manuel Bartual, Pepe Gálvez... Siempre insistí en que contáramos con entrevistas originales con autores que estuvieran de actualidad, y pudimos hacerlo gracias sobre todo al trabajo incansable de Óscar Palmer y de Yexus. Óscar entrevistó a Miguel Ángel Martín, Charles Burns, Ralf König, Carlos Giménez, Santiago Sequeiros, Paul Grist y Eddie Campbell. Yexus, a Ramón F. Bachs, Sergio Córdoba, Manel Fontdevila y Albert Monteys y Daniel Torres. Algunas de las entrevistas que realizaron otros colaboradores fueron las de John Romita Jr. (Ray Mescallado) y Lewis Trondheim (servidora).

Los colaboradores de Volumen no fueron sólo los redactores y periodistas que aportaron sus textos, reseñas, noticias y entrevistas, sino también los dibujantes que entregaron sus historietas. Gallardo publicaba una tira patrocinada por la librería madrileña Elektra, y Sergio Córdoba y Bernardo Vergara hacían "En el espacio interior" y "Los Retractilados", respectivamente. Además, unos cuantos dibujantes nos regalaron portadas originales: Bachs, Sergio Córdoba, Sequeiros, Manel y Monteys, Pepo Pérez... Lo de la portada fue una de las originalidades de Volumen. Desde el número 1, en cada entrega teníamos dos portadas. La cosa surgió un poco por casualidad. Para el primer número, que llevaba como reportaje principal un artículo sobre los sesenta años de Batman, queríamos utilizar una ilustración de Alex Ross para No Man's Land. Pero Ross había hecho toda una secuencia a partir de la misma ilustración, y no nos decidíamos por cuál elegir, de modo que al final nos quedamos con dos. Mucha gente no se dio cuenta de que el número 1 de Volumen tenía dos portadas diferentes, pero a partir del segundo eso resultó evidente: Predicador-Bachs, Agujero negro-Star Wars, Sergio Córdoba-Jack Kirby o John Romita Jr.-Carlos Giménez fueron las alternativas que planteamos los meses siguientes.

(Los Retractilados, de Bernardo Vergara, y En el espacio interior, de Sergio Córdoba, en Volumen 1 nº 7)

Volumen 1, número 1, salió a la venta en abril de 1999. Tenía 32 páginas de tripas a color y costaba 275 pesetas. En el número 3, ya habíamos aumentado a 48 páginas. Mi ritmo de vida durante aquellos meses era de locos. Al mismo tiempo, seguía co-dirigiendo con David Muñoz la revista U, que era bimestral y más sesuda (algún día hablaremos de ella) y a pesar de eso, en realidad me ganaba la vida traduciendo. Así no podía durar mucho, de modo que dejé la dirección de Volumen con el número 1 del Volumen 2, en enero de 2000, después de haber completado 10 números. Óscar Palmer, que sin duda había sido el colaborador más importante de la revista, se hizo cargo de la dirección durante cuatro números más, y finalmente el propio Christian editó los dos últimos. Volumen 2 nº 8, la entrega final, se publicaba en septiembre de 2000.

(Portada de Manel Fontdevila y Albert Monteys para Volumen 1 nº 8)

Repasar aquellos números de Volumen es curioso, porque uno se topa con temas recurrentes. Hace diez años, Spiderman "renacía" con nuevos títulos, nuevos autores y un nuevo concepto para darle definitivamente el impulso que llevaba años necesitando; hace diez años, Carlos Giménez "volvía"; hace diez años, el cómic español "se hundía", en aquel caso en la línea Laberinto de Planeta-DeAgostini; hace diez años, Expocómic no levantaba cabeza y era el patito feo de los salones del cómic españoles, pero confiábamos en que fuera mejorando en próximas ediciones...

Aunque, por supuesto, no todo es recurrente. Hace diez años, cuando salía Volumen, también salía U y, por supuesto, Dolmen. Y Nemo, y Yellow Kid, y Dentro de la viñeta, y Trama y no sé cuántas más. Menos el infantigable Dolmen, todas las revistas se extinguieron cuando se les acabó el impulso a sus equipos redaccionales. El ciclo de sucesión generacional en la crítica sobre cómic en España era considerado por entonces algo casi natural. Antes habían estado los Bang, los Tribulete, los Krazy Comics, los Slumberland, y después de nuestros Volumen y nuestros U, vendrían otros.

Pero no vinieron.

Resulta que nunca se ha hablado tanto en los medios sobre cómic como ahora, nunca han tenido una presencia tan continua en los suplementos culturales y las universidades, nunca han conseguido implantarse con tanta fuerza en las librerías generales como hoy. Nunca se han publicado tantos títulos diversos, probablemente. Y no hay ni una sola revista (aparte de Dolmen) que oriente un poco entre tanto título a tanto lector nuevo.

¿Qué ha pasado?

¿Dónde están los que tenían que venir después?

Y por favor, que no me digan que en los blogs, porque yo también tengo un blog. Y no es lo mismo.

37 comentarios:

Álvaro Pons dijo...

No es lo mismo... porque la época no lo es. Han cambiado los tiempos y lo que impera es el mensaje corto, breve y a ser posible en forma casi de acrónimo indescifrable.

No es lo mismo para nosotros, que vivimos esa época. Pero lo es para los que tiene ahora la edad que teníamos entonces nosotros.

Queda saber dónde quedará el artículo largo, la reflexión profunda más allá de los 140 caracteres de twitter.

Snif.
Y de aquí a nada, 20 años de El maquinista. 20. Joder.

Y qué bueno era el U.

Santiago García dijo...

El Maquinista, otra gran revista, claro que sí. Siento haberme olvidado de mencionarla en el post, pero desde luego que es un miembro destacado de la estirpe.

Álvaro Pons dijo...

No, no la nombraba por eso... Es que son 20 años ya.
Y duele... :P

Octavio B. (señor punch) dijo...

je... Volumen... aún tengo en casa el tebeo que me regaló la revista (Fito y los Fitipaldis) por ser de los primeros en escribir al correo ;)
Era una revista buenísima que perdió fuelle en su cambio a formato periódico y se hundió en la red (supongo que aquello de "La guía del cómic.com no tenía ya nada que ver con el Volumen 1, ¿no?)
Y ya que hablamos de revistas, personalmente tengo que reconocer que sin Krazy Kómics (¡eh, suscrito estaba yo... me llegaba al buzón, amigos!) nunca habría dado cierto salto exponencial, una curiosidad por géneros, estilos y latitudes que antes no tenía (o no tan acusada). De U ya ni hablo, sobreentendida mi devoción... hasta debo tener por algún lado un par de números de su prehistoria el Urich :))

Yo soy de los que piensa que no es lo mismo la blogosfera que una revista. QUe en el segundo caso hay un libro de estilo (o debería), hay profesionales con firma reconocida(auqnue sea con alter egos, Trajano), hay mil matices que las diferencian de la actual situación bloguera (por supuesto no meto en ese saco Tebeosfera, lo más profesional de la red con diferencia)
Entiendo qeu por altruismo no se trabaja, entiendo que el amateurismo lleva al desgaste (amateurismo en el sentido de trabajo por amor al arte), pero pregunto al aire por plantear debate: ¿creéis que realmente puede existir alguna vía de profesionalización, de sacar réditos capitalistas (money) a una revista sobre cómics (sea en el soporte que sea... o en varios)?.

Santiago García dijo...

Menudo historial el tuyo, Octavio. La respuesta a tu pregunta sólo puede ser: con lectores como tú, obviamente sí. Más allá de eso prefiero no entrar en honduras porque me da el vértigo.

Otro aspecto que me parece importante de la diferencia entre hacer una revista y hacer un blog, y que la gente no suele tener en cuenta, es el de la socialización. La experiencia física y real de conocer a personas y pasar tiempo con ellas de verdad es muy diferente a estar tú solo encerrado con tus tebeos delante de una pantalla brillante y una porción de pizza fría, y muy distinta también de intercambiar "comentarios" como estamos haciendo ahora mismo.

Álvaro, han pasado 20 años, sí, pero no pasa nada. ¡Es que empezamos muy jóvenes! ¡Ahora estamos en el mejor momento! (Vamos a parar los pies a la nostalgia antes de que venga elpablo a ponernos firmes).

Álvaro Pons dijo...

Curioso... ¿hay más socialización ahora o hace 20 años? Ahora hablamos con decenas (miles según el feisbú) de personas de forma habitual. Si con contacto físico, cierto, pero con más frecuencia que entonces. De verdad es tan necesario? Qué diferencia hay entre esto y la llamada de teléfono? A veces, los más mayorcitos, me temo, hablamos de la "pérdida de la socialización" cuando resulta que la sociedad está más socializada que nunca, hasta el extremo de la pérdida de la intimidad. Es paradójico, cierto, se está más relacionado que nunca en la indvidualidad de una pantalla... Es otra forma. Quizás somos nosotros...

Valentín Vañó dijo...

Santiago, yo creo que todos los días de estos últimos dos o tres años me he hecho esas mismas preguntas con las que cierras el texto. Y me temo que una conclusión a la que llego es que, posiblemente, la anomalía no es que no haya revistas ahora sino que hayan existido antes. Vistas con perspectiva (yo también las guardo todas), tanto Krazy como El Maquinista u otras tienen siempre pinta de deficitarias, igual que la posterior Trama.

El caso de Volumen sí es interesante, porque Volumen llevaba publi de verdad. Y éste es otro dato muy triste: que, en todos estos años, no ha vuelto a surgir un editor o empresario como Christian, dispuesto a editar periodismo especializado en cómic y a esforzarse porque sea rentable.

Santiago García dijo...

Has puesto el dedo en la llaga, Valentín. De hecho, en una llaga mucho más grande que el tema que estamos tratando, ja ja. Pero por no salirnos del asunto de las revistas de información y crítica especializada, y por no echarle siempre la culpa a los demás, yo también me planteo a veces si ese editor o empresario no podríamos haber sido "nosotros". Y por nosotros me refiero a los que hacíamos las revistas. Lo que intento decir es que, al fin y al cabo, al principio el Comics Journal no era la revista de Fantagraphics, sino que más bien Fantagraphics era la editorial del Comics Journal. No-sé-si-me-explico...

Valentín Vañó dijo...

Sí, sí, te explicas perfectamente. Yo esto también lo he pensado y hasta tengo mi humilde proyectito. ¡Pero qué época tan mala, amigo!

Óscar Palmer dijo...

Diez años, madre mía, qué vértigo. Octavio, respondiendo a tu pregunta, yo sí estoy convencido de que una revista puede ser viable económicamente. El mismo U podría haberlo sido si, como dice Santiago, nos hubiéramos animado a "profesionalizarlo". De hecho, en parte nos quedamos a medio camino de ello. Hay que recordar que los últimos 6 números fueron autoeditados y se autofinanciaron perfectamente sin que mediara inversión alguna. Con una mejor gestión publicitaria y un precio algo superior y menos generoso (como de todos modos no pensábamos cobrar, nunca lo sobrepreciamos en lo más mínimo; estoy viendo el último número y veo que costaba 6 euros por 200 páginas) la cosa hubiera podido dar beneficios. No puedo hablar por los demás, pero en mi caso desde luego el desgaste no vino por trabajar sin remuneración, sino por la naturaleza del trabajo en sí, algo que, me temo, debe de ser inevitable (¿alguien se ha parado a contar cuántos directores han pasado ya por el Comics Journal?).
Respecto a lo de la socialización, Álvaro, no sé si habrá mucha diferencia entre hablar por teléfono o comunicarse por mail, pero desde luego ni una cosa ni otra tienen absolutamente nada que ver con una auténtica redacción en la que media docena de tipos con mucho entusiasmo y no menor vehemencia se dedican a chocar los cuernos para ver qué sale o no sale en el siguiente número. Es posible que con internet la comunicación pueda ser más fluida y sencilla, pero a lo mejor ese es el problema, que faltan los roces. Vamos, que si no saltan chispas no se enciende el fuego. Y una pataleta en un blog no es ni mucho menos como una discusión "de verdad", a la cara y con todas las consecuencias, nos pongamos como nos pongamos. Así que, vamos, no creo que sea nostalgia decir que aunque Internet sea un invento cojonudo hay cosas que no va a poder sustituir en la vida. Y para mí una redacción es una de ellas.

Álvaro Pons dijo...

"con una auténtica redacción en la que media docena de tipos con mucho entusiasmo y no menor vehemencia se dedican a chocar los cuernos..."

Si yo también lo pienso Óscar, pero en estos tiempos de MSN, facebook, twitter y demás, pienso eso y me veo como un abuelo Cebolleta. Muy Cebolleta... :)
Vamos, que para nosotros nada sustituye el contacto personal, pero que para las nuevas generaciones que han nacido inmersas en ese mundo, no hay diferencia entre el contacto real y el virtual...
Snif...

Pepo Pérez dijo...

Hombre, si de "roces" humanos se trata me parece que las generaciones de hoy sí conocen la diferencia ; )

Bromas aparte, internet ha cambiado muchísimo en los últimos 10 años, de hecho "casi todo": desde los medios de comunicación propios del siglo XX -todos afectados de una u otra forma, cine, tv, prensa, etc.- a nuestras vidas cotidianas (no hace falta poner ejemplos; si os animo a acordaros de ese momento en que te has quedado sin internet por culpa de tu ordenador, de la conexión telefónica o de lo que sea). Y ahí está la clave de la desaparición de revistas. Si ya en revistas con público más amplio hay crisis (no toda la culpa es de internet, lo sé, está el tema de la falta de publicidad con la recesión, pero la cantidad de información que hay en internet, creciente de forma exponencial, influye en la bajada de ventas e incluso el cierre de revistas), siempre podemos imaginar cómo ha podido afectar la explosión de internet a las revistas sobre cómic. El último ejemplo lo ponía Santiago al comienzo de su post, que para mí ha sido completamente simbólico, The Comics Journal. Son muchos años y muchos números en papel impreso (300, mensualmente además) para ver cómo pasan a semestral y al formato digital, siendo como han sido el modelo de revista sobre cómics de los últimos 25 años. Pero, claro, si hasta el BOE y otros boletines oficiales han dejado de publicarse en papel y ya sólo pueden consultarse en el internés...

Ahora bien, si con la bajada de la publicidad no es fácil conseguir dinero para imprimir una revista, y mucho menos con los compradores, siempre nos quedará, de nuevo, internet. Hablo de una revista como dios manda, claro, con artículos, entrevistas y demás,no de un blog (que también cumple su función, aunque sea evidentemente otra muy distinta).

Santiago García dijo...

Yo creo que para no desvirtuar el tema, habría que recordar que la discusión no es "revistas" contra "internet", sino "revistas" contra "blogs". Por supuesto que una revista puede ser en formato digital y en internet, y hasta el U utilizaba en su día medios digitales tan avanzados como una lista de correo (¡oh!). Pero lo que yo planteaba con lo de la socialización no era tanto la amenaza de lo digital sobre el papel como lo que supone trabajar en equipo y en colaboración (¡o en competencia y rivalidad!) en una revista (sea real o virtual) y lo que supone hacer un blog uno solito en su casa.

Pepo Pérez dijo...

Pues sí, de acuerdo, son dos cosas muy distintas. Y "sustituir" a las revistas por blogs es imposible, son dos cosas muy distintas.

Santiago García dijo...

Imposible no es, porque de hecho se ha producido esa sustitución, creo que eso es en lo que estamos de acuerdo todos los que estamos aquí comentando. La cuestión es qué significa eso y qué hemos perdido (como lectores, por un lado, pero también los que escriben sobre cómics en su propia actividad). Yo echo de menos las revistas, sean o no de papel, y me parece que no es sólo por nostalgia.

Santiago García dijo...

Y para que no parezca que soy un apocalíptico, con lo de "perder" no digo que un blog sea "peor" que una revista, ojo. No digo que tuviera que haber revistas en lugar de blogs. Son cosas distintas, y cada una tiene su función y su gracia. Pero el problema es precisamente que ahora hay blogs en lugar de revistas. Creo que esto es algo contra lo que hace campaña David Simon en el campo del periodismo general.

Y por exaltar un poco las virtudes de la publicación en internet, creo que la mencionada tebeosfera explota perfectamente las virtudes del medio y ofrece algo muy valioso que sin embargo nunca se podría haber hecho en papel, y desde luego no con tanta eficacia. Y lo digo simplemente como ejemplo de que internet se puede aprovechar muy bien si se sabe qué hacer, porque tebeosfera ni es un blog ni es una revista.

Pepo Pérez dijo...

"No digo que tuviera que haber revistas en lugar de blogs. Son cosas distintas, y cada una tiene su función y su gracia".

yo pienso lo mismo.

Valentín Vañó dijo...

Puede que los blogs hayan sustituido más a los fanzines que a las revistas. De hecho, en los blogs se maximizan los pros y los contras del fanzinismo. Tenemos avalanchas de información indiscriminada, reciclaje de materiales ajenos (traducciones, copypasteo, etc), tenemos soportes para expresar opiniones libremente, rollito do it yourself, espontaneidad... pero seguimos echando de menos las revistas.

Pepo Pérez dijo...

Caigo ahora en que hace nada se han anunciado dos revistas nuevas, impresas.

Gually dijo...

Yo querría aportar, sin pecar de forofillo ni de nostálgico, mi visión como lector. La época en la que convivieron U y Volumen la considero la “Edad de oro de la prensa especializada en España”, y me explicaré. Yo también había sido lector de Krazy, de Urich, de Slumberland, de EMM, de El wendigo, de Dolmen y, a posteriori, de Tribulete y de alguna publicación más. Y aunque todas tenían sus virtudes y sus defectos, eran algo necesario en aquellos momentos, actuando como guía, como apoyo, como referencia para los aficionados. Hoy que, como dice Santiago, son más necesarias que nunca este tipo de publicaciones es cuando existe mayor déficit de las mismas, y cuando más se las echa de menos. Personalmente cuando visito los blogs que considero de lectura obligada (como este, como Es muy de cómic, como Cultura impopular, como La cárcel de papel), si hay alguna entrada más larga de lo normal prefiero imprimírmela (reciclando el papel, claro) y leerla con calma más adelante, con tiempo para asimilar lo que se dice y para reflexionar, y esa creo que es la principal diferencia entre los blogs y las revistas: la inmediatez, la prisa, el deseo de presentar todos los días algo nuevo (un ritmo que imponen los propios blogs una vez se ha entrado en el juego).
Volumen y U conformaban un equipo perfecto –el dúo dinámico-, se complementaban, la primera más centrada en las novedades, en las noticias y en los avances, y la otra en el análisis, en el diálogo. No exagero ni una pizca cuando digo que esperaba con ansia mi dosis de literatura sobre tebeos (y tampoco creo que nadie se lleve las manos a la cabeza si digo que U ha sido la mejor revista sobre cómics que se ha publicado en España).

bustox dijo...

(modo nostálgico On)
Yo no cambio aquellas horas de risas, hostias o fines-del-mundo regadas de patatas, pizzas y cocacolas en que se convertía cada reunión del U por 1000 amigos del facebook.

(modo nostágico Off)

Ahora bien, lo que si que hecho en falta es la producción de análisis y artículos de mayor profundidad. Porque, sin menospreciar el trabajo de los insignes blogeros, un psico-artículo de Enrique Vela sobre Planetary o una megaentrevista a Ibañez es que no tiene color.

Álvaro Pons dijo...

Desde luego, es evidente que blogs y revistas no son lo mismo. Pero tampoco debemos confundir el concepto de la revista impresa "de toda la vida" con lo que serán las revistas digitales del futuro. La interacción, la socialización (la famosa web 2.0) cambia de alguna manera los paradigmas de la comunicación. Lo que no quita que se pueda reclamar la rigurosidad y seriedad de las revistas impresas.
En ese sentido es evidente que los blogs han pervertido su propia función: de diario personal, con todas las posibilidades y características que esto supone, a revista de información voluntarista. Un concepto que podría tener relación con los fanzines como dice Valentín, pero que no siquiera (si acaso, con los fanzines personales).
Yo creo que es necesario que existan por un lado grandes portales de información, que tengan la función que ahora hacen muchos blogs y que tarde o temprano la sustituyan. Si os fijáis en el panorama francés o americano, no hay blogs de noticias, sino de opinión (con un concepto muy extenso), que es lo lógico. Portales "profesionales" como Newsarama, CBR, Wartmag, Toutenbd se encargan de la información, mientras que hay gran cantidad de blogs que comparten opinión sobre tebeos, una función más propia de la "web 2.0" y que incluso puede trasladarse a twitter, facebook, etc...
Pero es evidente que hacen falta proyectos de revistas/portales (que pueden estructurarse incluso como blogs) tanto de información como de divulgación y estudios, que permitan una mayor profundidad. El ejemplo de Tebeosfera es obvio.

David Muñoz dijo...

Pues claro que no es lo mismo verse las caras que mandarse e-mails. Yo ahora llevo un taller de guión en la universidad de Salamanca y en media hora cara a cara con mis alumnos avanzamos mucho más que en una semana de intercambios de e-mails. Y además de que creo que para trabajar en grupo es menos práctico y al final aunque no lo parezca se acaba perdiendo más el tiempo, es que es mucho más aburrido usar Internet. Yo lo que más echo de menos de aquella época del U son las reuniones. Incluso aunque algunas acabaran en bronca. Aprendí mucho, y no sólo sobre cómo hacer una buena revista sino, y perdón por la cursilada, sobre la vida. Y respecto a lo que comentaba Santiago del recambio generacional, no creo que lo que ha ocurrido sea únicamente que los avances tecnológicos han provocado que las revistas tradicionales resulten obsoletas. Tendemos a pensar que siempre hay alguien que va a tomar el relevo de cualquier cosa, que nada termina del todo porque incluso aunque quienes se ocupan de mantener vivo un determinado proyecto decidan abandonarlo otros ocuparán su lugar realizando un trabajo de similar calidad. Y no. No habrá otros Monty Python, no habrá otros Queen, y, perdonadme la inmodestia, no habrá otro U. Sencillamente porque es difícil que otros cuatro colgados locos por el cómic, sobrados de energía, con muchas ganas de trabajar y el tiempo libre suficiente como para dedicárselo a una revista sobre historietas, tengan ganas de meterse semejante currada por nada, únicamente por la satisfacción de hacer su propio “Comics Journal”. El U, o Volumen, no fueron algo inevitable, sino fruto de una casualidad, de un momento muy concreto en la vida de todos que resulta complicado que vuelva a repetirse. Otros a esas edades tuvieron grupos de rock, nosotros hicimos revistas.

David Muñoz dijo...

Aunque ahora que lo pienso, Luis y Óscar eran los que estaban en la edad del grupo de rock... a nosotros nos tocaba ya el equipo de fútbol sala...

Óscar Palmer dijo...

Ja, ja, yo es que de hecho venía de un grupo de rock. Fue conoceros a vosotros y cambiar la guitarra por el ordenata. ¡A quién se le ocurre!
:-)

Jeune Albert dijo...

Un comentario también desde el punto de vista del simple lector:

Recordemos que en la década de los 90 o los primeros años del nuevo siglo no existía Internet. Como mucho su influencia se ha empezado a notar a partir del 2002-2003 en adelante.
Muchos aficionados no vivíamos en Madrid, Barcelona o Valencia centros tradicionales de la historieta patria y dónde era relativamente fácil tomar contacto con el mundo de la historieta.
En muchos sitios resultaba difícil conseguir los números de tu colección favorita de Fórum , por poner un ejemplo, no digamos estar al tanto de todas las revistas o fanzines de información /crítica que salían. Así que cada revista era un pequeño tesoro, leída y releída mil veces. Constituían una ventana abierta a otros horizontes, obras, autores y opiniones que a veces te abrían los ojos, otras confirmaban tus propias ideas, te enfadaban porque trataban mal a tu autor favorito, etc.
Los creadores de las revistas vivías con pasión vuestra actividad pero vuestros lectores no le andaban a la zaga.
Recuerdo el asombro de comprobar la lista de los mejores de los 80 en Krazy, mi primer especial sobre Miller en Pogo, comprar por correo Discovering América al Wendigo, o el impacto de la reseña de Pepo Pérez sobre los X-Force, y tantas otras que me dejo…
Todo eso murió con Internet y no creo que se pueda volver a producir el fenómeno de las revistas especializadas como tal. La inmediatez trae como consecuencia la simplificación y la dispersión. Nuestra sociedad ya no reclama estudios en profundidad acerca de nada, sólo titulares en 140 caracteres máximo.
Y por último creo que como se ha dicho en otro comentario surgió una generación excepcional de gente difícilmente repetible, un “dream team” que sacó adelante esos proyectos y que también se han mantenido en la vanguardia en la era digital. Sólo hay que ver los comentaristas de este post.

Off topic: Alguien sabe qué ha sido de mi admirado Eduardo García Sánchez

Santiago García dijo...

Jeune Albert: la última vez que vi a Eduardo García Sánchez creo que fue en la presentación en Madrid de "Las calles de arena", de Paco Roca. Estaba de director del centro de la UNED en Albacete, y si no ha cambiado nada, imagino que seguirá en el puesto.

Te tengo que decir que tu mensaje sí que me ha llenado de nostalgia. Tío, me has hecho sentir un flashback muy potente, ¿eh? Supongo que porque has dado con las teclas para describir con cuatro cosas lo que sentíamos en aquellos tiempos ("aquellos tiempos", por diosssss).

Hay un tema que estáis sacando (creo que ha sido David el que lo ha puesto sobre la mesa, y tú has continuado) y sobre el que me gustaría ampliar un poquito la reflexión. Y es el tema generacional, lo de que al fin y al cabo todas estas cosas fueron producto de unas personas y un esfuerzo individual y ya está. Es cierto, vale. Pero yendo un poco más allá, lo que planteo es que, sin entrar en la excepcionalidad concreta de unos o de otros, personas "excepcionales" o con valía o con talento las hay en todas las generaciones. En la mía, en las anteriores y en las siguientes. Y esas personas hacen las cosas que hacen porque piensan que se pueden hacer, que es otra forma de decir porque están inspiradas por lo que han hecho otros antes. En el caso del grupo del U, supongo que podríamos decir, a grandes rasgos, que nuestras dos fuentes de inspiración más directa (y lo digo a modo de ejemplo, no por entrar a discutir en detalle) fueron Krazy Comics y The Comics Journal. Veíamos aquello, queríamos hacer algo como aquello y lo hicimos. Creo que es el mecanismo, y que es bastante simple. Entonces, lo que me pregunto es: ¿por qué las "personas excepcionales" de generaciones posteriores no se han sentido inspiradas para hacer algo parecido? Coño, tanto decir que el U era la leche en polvo y... ¿no inspiramos a nadie? No para hacer lo mismo, claro, pero sí al menos para adaptarlo a sus propios intereses. Aunque sean revistas digitales y, como dice Álvaro, tengan que ser distintas. Pues vale, que sean distintas. Pero que sean.

Para ser tan maravillosos, fuimos un poco estériles, ¿no?

Lo que se me ocurre ahora como respuesta a esa pregunta vuelve a enlazar el tema con la discusión de partida sobre internet y con lo que decía de la socialización. Puede que al final todo esto sí sea culpa de los cambios de hábitos sociales provocados por internet. Puede que al fin y al cabo todo lo que hicimos -desde reunirnos hasta todo el trabajo penoso (para los estándares actuales de inmediatez digital) que era necesario para sacar una revista- fuera únicamente lo que estábamos obligados a hacer por las circunstancias del momento. Si querías escribir sobre cómics en 1997, no tenías más remedio que juntarte con otra gente y montar una revista de papel. O eso, o nada. Puede que si en ese momento hubiéramos podido quedarnos cada uno en casa haciendo nuestro propio blog y dejando comentarios en el blog del otro nunca hubiéramos llegado ni a conocernos en persona ni a obligarnos a pasar por la disciplina que suponía trabajar (sí, digo bien, trabajar) para hacer una revista sólo por el puro placer de escribir sobre cómics.

Dicho de otra forma: tendemos a buscar el camino de menor resistencia.

Bueno, corto ya que se me va la olla, espero que se me haya entendido algo.

David Muñoz dijo...

Que va, no se te va la olla. A mí me parece que sí, que tienes razón respecto a la socialización y lo importante que es para poner proyectos de cierto peso en marcha. Incluso ahora, cuando se consigue, y aunque el primer contacto se haga a través de Internet, al final se queda porque si no, no hay manera de avanzar. De todas maneras, me gustaría poner otro ejemplo de proyecto "único" que Óscar y yo hemos vivido de cerca: La hora chanante (ahora, en su versión de TVE Muchachada Nui). Cuando los “chanantes” dejaron Paramount, muchos pensaron que tarde o temprano aparecerían por allí un grupo de cómicos capaces de tomar su relevo. Un grupo, se presumía, que incluso podría mostrar una clara influencia “Chanante”. Pero han pasado los años y ese grupo no solo no ha aparecido, sino que cada vez parece más difícil que pueda llegar a aparecer. Y si bien es cierto que hacer revistas puede que ya no sea tan atractivo para los chavales de ahora como sí que lo era para nosotros, sé que hay muchísimos aspirantes a cómicos que sueñan con ser los próximos “chanantes” Pero por la razón que sea ni un solo proyecto ha llegado a cuajar. Quizá porque, como el U, La hora Chanante fue fruto de una serie de casualidades (y de oportunidades) que supieron aprovechar bien un grupo de amigos que hacían lo que hacían simplemente porque les gustaba y que durante años jamás pensaron que iban a poder ganarse la vida con ello. Si no lo recuerdo mal, antes de Chanante por Ej. Joaquín Reyes era ilustrador.
Pensando en ello, creo que para que este tipo de proyectos fructifiquen hacen falta una serie de cosas que es muy difícil que se den a la vez. Entre ellas: un grupo de amigos con una obsesión común (la sociabilizacion es imprescindible), ganas de trabajar, tiempo libre y los medios para hacer realidad su proyecto (¡anda que no sufrimos nosotros cada vez que nos quedamos sin maquetista!); alguien que ejerza de líder y que además de tener las cosas muy claras a la hora de trabajar, tenga la energía necesaria para tirar de los demás cuando flojean (Santiago, es obvio que tú fuiste nuestro Joaquín Reyes…); cierta ambición (no económica, sino la que te lleva a intentar demostrar que puedes hacer las cosas bien); y también, creo, incluso viene bien algo de tensión (o de pique) entre los miembros del colectivo. Porque, como decían en La fura dels Baus: “sin tensión no hay creación”.

Jeune Albert dijo...

Santiago,
En primer lugar gracias por la información.
No quería arrastrarte al camino de la nostalgia aunque cuando cumples cierta edad es muy dificil resistirse.
Antes se me olvidó felicitarte por el blog y el nuevo vecino.
Mi idea final es que vuestro ejemplo sí se ha seguido: los que hubieran hecho una revista en los 90 tienen un blog ahora y con esa opción cada uno lo elabora según sus objetivos, conocimientos, talento y nivel de dedicación.
En esa superdispersión juntando las diferentes piezas se está haciendo algo parecido al U o al Krazy, aunque mucho menos identificable, homogeneo, en definitiva más líquido para utilizar un término de moda.

Pepo Pérez dijo...
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Pepo Pérez dijo...

Pero es que una entrada en un blog no es un artículo. De acuerdo, A VECES te puedes currar un post casi como un artículo, pero eso sucede las menos de las veces, casi nunca. O bien puedes republicar algún artículo ya publicado en otro medio, un verdadero artículo quiero decir, trabajado de verdad. Todo eso, que mola y cumple su función, informadora, divulgadora e incluso si es el caso de entretenimiento internetero, no tiene nada que ver con una revista. En una revista hay una dirección, cada número es un esfuerzo colectivo dirigido hacia unos objetivos comunes, hay muchos artículos de distintas personas, hay entrevistas, reseñas, etc. El otro día leí el ARTICULAZO de Manolo Arias para Revista de Libros sobre la Wikipedia, está enlazado en mi blog. Sinceramente, ¿quién se curra un post para un blog a ese nivel? Nadie. Para empezar, ese artículo está pagado, y para terminar, está escrito, con mucho tiempo dedicado a investigar y a redactarlo, para una revista prestigiosa en la que también se publican otros artículos de calidad igual o parecida, de otros autores. Nada que ver, de nuevo, con un blog.

Por seguir con los ejemplos ajenos al cómic, por mucho que algunos digan lo contrario, y que pueda no gustar como revista a otros, es incomparable cualquier número de Rockdelux a los "múltiples blogs" sobre música que hay ahora. Pero vamos, nada que ver. Cada blog es de su padre y de su madre, casi todos son amateurs, muchos se limitan a repetir información o enlazar a otros blogs (cosa que hacemos casi todos en sus blogs, me incluyo), no hay "dirección" porque cada blog es personal, no hay quien edite, revise, ordene, nada. ¿Cómo vas a comparar a "los blogs" sobre música pop a una revista donde pagan a sus colaboradores, aunque no sea mucho, y donde esos colaboradores por tanto se curran sus textos, los preparan, investigan y redactan con esmero porque van a cobrar por ellos y porque la revista tiene ya un prestigio consolidado, una dirección, un rumbo? Sin olvidarnos de una redacción profesional permanente que revisa todos los textos de los colaboradores. Pues eso: que es incomparable.

Gually dijo...

No seamos tan injustos. El U puso el listón muy alto, es cierto, pero eso no significa que después no hubiera nada. De los estertores de Volumen nació La guía del cómic, en su versión virtual, y en su versión en papel, con firmas como el mismo Álvaro Pons, como Alfons Moliné, Breixo Harguindey o Valentín Vañó; y después tuvimos Trama, que fue una digna heredera, que buscó su público con muy buenas maneras. ¿Y ahora? Vale, no hay revistas, y los blogs no son lo mismo, pero entre estos y algunas webs cumplen en parte la función de aquellas publicaciones. Entrecomics, Guia del cómic, Zona negativa, siguen ofreciéndonos entrevistas, reportajes, reseñas, en otro formato, con otros objetivos, con otra intención, es cierto, pero con un trabajo que no hay que desdeñar. Se echa en falta, vuelvo a repetir, la intensidad del U, ¿quién debería haber tomado el relevo? No lo sé, tal vez aquello fue consecuencia de los fanzines, de los correos de los lectores en los que todos participábamos, de las conversaciones en las tiendas especializadas, de los tebeos importados, lo que hacíamos los aficionados de nuestra generación (yo soy del 73, por cierto). Y ahora hay otras cosas.

Pepo Pérez dijo...

Yo insisto por si no lo dejé claro: los blogs MOLAN. Tengo uno por algo, de hecho ya es el segundo que tengo. Pero una revista es otra cosa. ¿Que internet ha llegado para quedarse, y que incluso revistas impresas se pasan exclusivamente al formato digital? Eso es un hecho irreversible, no digo nada que no sepamos.

Octavio B. (señor punch) dijo...

es más, pepo, no creo qeu sea un A versus B. Si hoy hubiera una revista (vamos a llamarla "V, la nieta de U, viznieta de Urich") y algunos de los "culpables" de ella tuvieran blog, ¿lo cerrarían? Claro que no, porque como muy bien dices son cosas diferentes, cada una con sus satisfacciones. Pero distintas, y ahí parece que todos estamos de acuerdo.
Yo creo que pones un dedo en una cuestión para nada baladí: la pela. Vale, en U, en... bueno, en todas, la mayoría asegurais que no se cobraba, que la recompensa era otra, y lo entiendo. Pero entonces surge otro concepto, el de "querer hacerlo bien, como se dijo arriba, y que en un proyecto común acarrea cosas muy distintas a la de un blog (incluso, diría, si el blog es de equipo). Vuelvo a darte la razón, Pepo, y como diría Fernandez a Hernandez... aún diría más (que es casi lo mismo). Sea la causa que sea, una revista es un concepto no personal, por el que velan factores como redacción, libro de estilo, coordinación del número... explícitos o implícitos, pero están. En su blog Elpablo (y perdona si lees que te cito ahora, Elpablo, pero me vienes a huevo ;P)... escribe, "habla" como lo hace, casi en jerga. Mola. Y En RDL, evidentemente no, porque es otra cosa.
En un periódico, en una revista, te piden una determinada puntualidad, un formato de artículo... en tu blog, no.

No digo que A sea mejor que B, pero no es lo mismo. Y una revista, además, necesita ser rentable, o debería aspirar a ello, para lo que cuidará su equipo de colaboradores (serán "los mejores", concepto subjetivo pero que definirá a la publicación), buscará ganchos, como la publi (que también paga, y esto ayuda) o el negociado con editoriales para prepublicar avances, y cuidará su presencia física (en un camino que Volumen entendió perfectamente...¡aún recuerdo la impresíon... a todo color!!!)

Bueno, son impresiones de lector, quede claro...

Pepo Pérez dijo...

Bueno, he hablado de pelas porque en los dos ejemplos de revista que he puesto se cobra. Pero es verdad que en U nadie cobraba, nadie, igual que en otras revistas sobre cómics ya extintas. En eso sí se parece a la mayoría de blogs. O sea, la pasta no es un factor esencial. Lo otro, el trabajo en equipo y, sobre ese trabajo, la dirección (alguien que piensa el rumbo de la revista, que decide cuando no hay acuerdo, que sugiere posibilidades, que toma decisiones cuando alguien tiene que tomarlas finalmente, que encarga colaboraciones y se preocupa de que se entreguen a tiempo, etc.), sí lo veo esencial en una revista.

Óscar Palmer dijo...

En U nadie cobraba pero sí había un ojo muy puesto en la rentabilidad. Quiero decir, que era un rentabilidad muy optimista y que buscaba no gravar demasiado el bolsillo del lector (nos parecía que había que ponérselo lo más fácil posible). Pero eso no quiere decir que el precio no estuviese muy pensado para obtener unos beneficios concretos, a saber: pagar la imprenta de cada número con lo recaudado por la venta de ese mismo número (cosa que conseguíamos porque la distribuidora pagaba a 60 días y la imprenta cobraba a 90) y que quedara un mínimo remanente para gastos de administración, para pagar los desplazamientos de los entrevistadores e invitar a comer al entrevistado de turno... cosas así. Y a mí personalmente una de las cosas que más me alegra es que conseguimos autoeditarnos sin que ninguno de nosotros tuviera que aportar nada de su bolsillo, la revista se pagó a sí misma. Es decir, que un objetivo económico sí que había, por modesto que fuera. Por eso estoy completamente de acuerdo con lo que dice Octavio de la rentabilidad: yo sí la considero esencial para un proyecto y creo que marca algunas de las pautas a seguir.

santibilbo dijo...

Eso, que a la Revista de libros la mantiene Cajamadrid.y HAY POQUÍSIMAS CON ESE nivel de calidad en el mercado.También estamos exagerando, creo, el nivel de calidad de las principales revistas mainstraim de entretenimiento, cuyo nivel de exigencia es mediocre.Y yo he leido artículos de los que estais escribiendo aquí e incluso algunos coments con un nivel extraordinario, que no necesitarían más que alguna corrección de estilo.De hecho podríais hacer el dream team ahora mismo , creando un blog colectivo donde os picarais un poco.que ya se sabe que el tocarse los cojones impulsó las velas de los salones de la Ilustración